martes, 14 de julio de 2020

Algo sí que ha cambiado

Han pasado casi 7 semanas desde la última vez que me dejé ver por estas páginas. ha sido necesario este descanso para tomar perspectiva, para ver desde la distancia lo que, en esos momentos, entendía como algo realmente trascendente, como algo que iba a cambiar, definitivamente, nuestras vidas.

Algo sí que ha cambiado. Por ahora soy de los privilegiados que puede seguir trabajando en casa casi todos los días, excepto uno o dos días, ocasionales, en los que me desplazo a mi puesto habitual de trabajo allá por marzo.

Algo sí que ha cambiado. Varias semanas atrás pude salir del municipio y desplazarme por la provincia, primero con incertidumbre y hasta con cierto respeto, por no decir miedo. A continuación se abrió el espectro y salté a otra provincia, dentro de la comunidad, lo que me ha permitido solucionar asuntos pendientes que se remontaban al primer día del confinamiento. En este tipo de cosas la tecnología no ayuda, más bien permite cronificar pero no aporta la ventaja del cara a cara físico. Esto, afortunadamente, sigue siendo esencial.

Algo sí que ha cambiado. Un paso más allá, que en el tiempo es coincidente, y se abrieron las fronteras comunitarias. Ilusión y al tiempo incertidumbre. Ilusión por que se nos ofrecía hacer cosas que ya casi creíamos olvidadas e incertidumbre por el hecho de no saber cómo afrontar la venida de tanto indeseable. Entendiendo este concepto como se quiera, pero predominando el concepto propio de no desear, no de malas personas.

Algo sí que ha cambiado. Desde ayer las fronteras están abiertas y, en principio, podría volver a viajar a algunos de los países con los que colaboramos. paro la verdad es que no, que no lo estamos haciendo y que no lo vamos a hacer por un periodo de tiempo, por ahora indefinido.

Y definitivamente algo sí que ha cambiado. ya está aquí el verano de pleno y añoramos los días en los que la lluvia y el frío de marzo y abril nos hacían decir, ojalá que llegue el verano. Somos pura contradicción y no nos conformamos con nada.

Pero definitivamente lo que más me preocupa es lo poco que ha cambiado la situación. Seguimos sin saber apenas nada de casi todo, continuamos en el mundo abstracto de las suposiciones, unas con fundamento, otras auténticas barbaridades. Seguimos en un estado creciente de ansiedad a nivel mundial, sólo que ahora ha cambiado de barrio. Seguimos esperando la vacuna, pero ya hay quién se está forrando. 

Y seguimos, en definitiva, el milagro que nos libre de los indeseables, en este caso se acepta la segunda acepción, de las malditas personas que no hacen más que joder.




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