domingo, 3 de mayo de 2020

Crónicas mundanas de la COVID-19 (D50)

Y llegó el día en el que desanclé mi vieja ALAN (1998) del rodillo y me aventuré a dar una vuelta por las pedanías del municipio. Contento como un niño chico que estrena bicicleta en el día de Reyes.

He salido con tanta ansia que me he olvidado que esta máquina no es una bici especialmente manejable, sinó que se hace dura de conducir y de dirección rebelde. Claro, como que en el rodillo no se mueve... Tanto que en el kilómetro 10,4 se me ha ido de delante y al suelo.

Increíble, más de tres años que no me caía, 50 días de rodillo y salgo el primer día y me despanzurro, como un pardillo. 

Como los profesionales me he lamido las heridas, por cierto livianas y he continuado, que no era cuestión de desperdiciar las horas que teníamos disponibles en el cuadrante.

He vuelto contento y dolorido. Y un punto abochornado.


Lo dicho, empieza mi desescalada.



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