martes, 14 de abril de 2020

Crónicas mundanas de la COVID-19 (D31)

No sé si a vosotros os pasa pero últimamente me siento observado haga lo que haga. 

Día 31 de confinamiento Covi-19

Llegados a este punto y con tanta intervención y sistemas gestionados por satélites e inteligencia artificial, desde que sé que desde el pasado 28 de marzo estamos geolocalizados a través de los teléfonos móviles, haga lo que haga me siento controlado por un ente superior.

Creo que la diferencia de pasos, en metros unos 25 tal vez, que puedo dar de un punto a otro de mi vivienda puede que no sea lo suficiente como para alertar a las autoridades respecto a si me he movido de una comunidad autónoma a otra, aunque sea de forma anónima, que bien podría ser, y es bastante probable que en el análisis de mi movilidad durante el confinamiento resulte que soy un punto fijo inapreciablemente móvil desde la medida que determina mi geoposición.

Creo que no cuenta el movimiento dentro del espacio virtual que es internet, pero no lo tengo claro.

El hecho de tener la sensación de estar continuamente observado viene por los ojos de los transeúntes con los que me he cruzado al ir a la compra. No son ojos humanos, creo que hemos sido colonizados por alguna entidad extraterrestre, lo digo por la extraordinaria repercusión que está teniendo el hecho de que se han disparado los avistamientos de OVNIS.

Que yo me lo creo, que estas noticias están saliendo en medios reputados y de una elevada credibilidad, como el sistema de ovnivigilancia de WhatsApp, que creo que es de una fiabilidad cercana al sistema de teledetección extraplanetaria ELT situado en Atacama. Bueno, según dicen los expertos, igual hasta mejor.

Por lo que estoy convencido que por la noche se descuelgan y eligen a aquellos que tienen tendencia a deambular incumpliendo con las recomendaciones, ya que son mucho más fáciles de detectar, y los abducen. 

Y puesto que este virus es extraterreste, como bien dice la comunidad científicamente contrastada de otra de las fuentes de referencia que, sin mácula, informa, y que es Twitter (especialmente la información que viene por el lado derecho de la pantalla), ahí queda demostrado que estamos totalmente controlados y siendo escrutados hasta el mínimo detalle.

Parece ser que hay otro tipo de evidencia que pone de manifiesto el proceso de abducción y que tiene que ver con el exceso de cuñadismo de determinadas fuentes de calidad terciaria, las TVs, pero ya se saben que estas no son tan de fiar como las dos anteriores.

Mañana me informaré en Instagram que dicen que hay unas fotos robadas de estas apariciones, ¡será por fuentes fidedignas!



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