jueves, 2 de abril de 2020

Crónicas mundanas de la COVID-19 (D19)

Hoy no voy a hablar del tiempo, ¡pero al menos no llueve, demasiado! Los días van pasando y es lo que nos queda, que van pasando. Todo lo demás ya lo sabemos, así que no hay que repetir lo que ya sabemos.

Día 19 de confinamiento Covid-19

Lo extraordinario empieza ser ordinario. No me refiero a la parte asociada a la gestión sanitaria y humanitaria, esa no es ordinaria, no podemos permitirlo. Un colega de Madrid me decía hoy que nos estamos acostumbrando a las muertes con la rapidez con la que la curva sube. Está justo en el epicentro madrileño de esta anomalía que nos toca padecer. Seguramente sus palabras sean mucho más ciertas que las mías, pero no he querido dejarle con la sensación que es así.

Desde la periferia, le comento, lo entendemos más como un estado de choque social profundo que no nos permite expresar el sufrimiento colectivo, porque tenemos puesto el piloto automático de lo que nos configura como animales, la supervivencia.

Hoy se ha muerto el padre de Eva. Su madre se está recuperando. Sí, ha sido por el SARS-CoV-2. Nos une una amistad lejana en el tiempo, tal vez no demasiado cultivada, pero no exenta de cariño y cierta admiración. Nuestros hijos crecieron juntos en un pueblo pequeño del norte de España. Pasamos horas paseando a los chavales entre los espacios comunes de un entorno privilegiado. Un espacio que sus padres compartieron. Me ha llegado la noticia a través de la pequeña pantalla del teléfono en forma de WhatsApp, casi de la misma forma que lo ha recibido ella. Puede que tal vez también mediara una llamada, creo que así ha sido, lo único que sé con certeza es que no ha podido estar con él.

Desde la periferia, le envío el pésame y le digo que lo siento profundamente, que no sé qué decirle. Sigo con el piloto automático.

En 19 días se han producido tres muertes de personas mayores próximas. Empiezo a tener una edad en la que esto es habitual, pero no me acostumbro a esta frecuencia temporal tan inhumana. Seguramente se me debe haber estropeado el piloto automático.

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