Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Sea bream and sex


Ilustración: Jordi Carreras Doll, "a bit out their head" 
We all have a sexual identity set since conception as a result of a random distribution—X or Y. But the sex we will end up showing—a quirk of Nature—doesn't have to be determined by this biological fact. Neuropsychological references that explain this behaviour can be found in, for example, the famous Wikipedia, where we're told that the term “sexual identity” contains two well-distinguished concepts: identity and sexuality. What a truism.

Let's dig into it. One thing is the idea that each individual has of himself. What we feel we are no matter what we truly are. Quite another is identity. To be honest, it comes to be more or less the same, but explained differently—it's like being something that is aware of another. Clear, right?

sábado, 3 de noviembre de 2018

Lo siento mucho, me he equivocado

Ilustración: The prick Susón Aguilera

Un grito atronador y gutural acompañado de profusión salival se deja sentir en la quietud de la sala de reuniones: ¡Serás cabrón!

Los que todavía no habían despertado del letargo brumoso, consecuencia de las más de dos horas largas que llevaban revisando los datos del semestre, lo hicieron de golpe. Todas las miradas se dirigieron al “cabrón”, sin apenas dudar que no podía ser otra persona que él.

A todos les pareció que el epíteto, fiel y acertado, se quedaba corto, como si le faltase una extensión que adornara a base de adjetivos sinonímicos el efecto que realmente servía para definir su esencia personal. Porque apenas si lo cumplía. Escasamente alcanzaba para esbozar la verdadera animadversión que provocaba. Por todo y por nada. Esa era la única virtud que le reconocían.