Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

sábado, 2 de septiembre de 2017

En ocasiones veo muertos

Ilustración: Tamara Yuani, que no sabe si va o viene

-¿Qué te parece?
-Hum… no sé, la verdad es que tiene una pinta rara.
-Sí, su forma de nadar es un poco extraña.
-Ya, yo también lo creo, sin embargo, fíjate… no parece qué…
-Sí, no, no lo creo. Bueno, es como si…
-Exacto, cierto, eso es. Es como si…
-Venga no lo pensemos más, adelante.
-Ya, pero y si…
-¿Y si qué?
-Que si al final no es y…
-¿Y qué?
-Que la cagamos.
-No digas tonterías, ¿cómo vamos a cagarla?
-No será la primera vez, que tú cuando te pones…
-¿Qué yo me pongo? ¿Qué yo me pongo? Mira quién habla
-Yo no digo nada, pero recuerda la última vez.
-Y tanto que me acuerdo. Menos mal porque si no todavía estamos contando bajas.
-Ya, pero y si no…
-¡Qué manía!
-Ya, pero y si hubiésemos decidido no hacer nada y a lo mejor todo se hubiese solucionado de forma normal. Vamos como otras veces. Que tampoco…
-Pero ¿tú te estás oyendo? No te reconozco.
-Es que me dan miedo tus prontos.
-Que no son prontos, que es experiencia, parece mentira que digas esas cosas.
-Pero si tenemos la misma.
-¿La misma? Ya. Pero el que siempre toma las decisiones soy yo.
-Claro, porque no me dejas.
-¿Qué no te dejo? ¿Qué no te dejo? Si es que nunca quieres. Nunca te atreves. Siempre dices que…
-Claro que lo digo. Porque no veo las cosas como tú.
-Pues no lo parece.
-¿Ves? Eso es lo que digo. Ahora mismo es un ejemplo
-¿Un ejemplo de qué?
-De lo que estamos hablando. Que al final se hace lo que tú dices. Que te dejas llevar por tus prontos. Perdón, por tu experiencia…
-Desde luego hay días que no te entiendo. ¿A qué viene eso ahora?
-Vamos a dejarlo.
-¿Vamos a dejarlo? ¿Vamos a dejarlo? Claro como siempre y al final quien se moja soy yo.
-Pues bien. Pero en esta ocasión si no la llamamos a ella, yo no digo nada. Y allá tú, y tu experiencia, y tus cagadas…
-Bendita paciencia la mía. Anda dale un toque y dile que venga.
-Hazlo tú, que siempre estás mandando y el teléfono es el mismo.
-Entonces dirás que como yo la llamo…
-¡Que la llames, ya!
-La llamo, la llamo, pero luego no me digas que…
-¿Qué? Si he sido yo quien ha dicho que debe venir
-Vale, vale. Cuando te pones así…

-¿Qué te parece?
-Hum… no sé, la verdad es que esa forma de nadar…
-¿Verdad? Si ya lo decía yo.
-Y yo también.
-Ya, ya. Sin embargo, fijaros… no parece qué…
-Parece.
-No, no lo parece.
-Es verdad. Tenéis razón los dos, lo parece y no lo parece. Es como si…
-Exacto, cierto, eso es. Es como si…
-No estés tan seguro, que yo no creo que sea como si…si no que más bien…
-¿Más bien qué?
-Como lo otro, ¿no os acordáis?
-Ah, ya. Como lo otro. Es verdad. Es que se parecen tanto que es muy difícil ver las diferencias.
-Pero, yo creo que está muy claro.
-¿Claro? ¿Pero qué estás mirando?
-Lo mismo que tu.
-¿Lo mismo que yo? ¿Lo mismo que yo? ¿Ves? Esto es lo que siempre te digo. Que no hay manera. Que empezamos así y no hay forma de acabar, que…
-Que sí, que tenéis los dos razón. Que está claro que parece eso, sin embargo cuando lo miramos desde esta perspectiva y teniendo en cuenta las experiencias pasadas…
-Ya estamos.
-Sí, ahora hazte el dolido.
-…como mínimo es necesario pensar que puede ser lo otro.
-Pero… Almas de cántaro. ¿Cómo va a ser lo otro? ¿Acaso no os dais cuenta que siempre que es así acaba siendo lo que es? Que estuvimos igual la última vez y que al final fue lo que fue, que siempre es lo mismo.
-Es lo mismo porque tú lo dices. Que la última vez no lo fue. Que no lo fue y que bien lo sabes.
-Eso no se puede negar, que me acuerdo perfectamente que me llamasteis porque estabais en la misma situación y menos mal que vine, porque si no…
-Porque si no. Porque si no ¿Qué?
-¿Lo ves? Ya está otra vez.
-Si, ya lo veo y de esa manera no vamos a llegar a ninguna parte.
-En eso tienes toda la razón.
-Sí, la tiene. Como siempre.
-¡Como siempre, como siempre…!
-¡Ya vale! ¡Dios, qué hombres! ¿Y si cogemos unos cuantos y hacemos un buen diagnóstico?
-Ya, pero y si….

-¿A quién llamamos ahora?

La ilustradora
Tamara Yuani Barea es un águila pescadora. Adora todo lo que tenga pelos o plumas, aunque siente pasión por las escamas. Dibujante seria y de formación clásica, se atreve con una ilustración en formato cómic para Historias Acuícolas, nada fácil con  este relato corto, caótico y sinsentido.