Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

domingo, 29 de enero de 2017

Cogitus interruptus

Ilustración: Ergo Susón Aguilera
La tensión se palpaba en el ambiente. Nos encontrábamos cerca del colapso físico y emocional. Los nervios nos llevaban a equivocarnos una vez sí y otra también. La confianza daba asco por lo baja que estaba. No teníamos salvación.

Si las plagas bíblicas tuvieran su referente en la acuicultura, seguro que nos encontrábamos inmersos en pleno despliegue de la mala baba de un dios enojado y furibundo, creador del cielo y la tierra, tal vez, pero que había decidido abandonar la mar y a todas sus criaturas. No podía explicarse de otra manera que estuviéramos sufriendo sistemáticamente tantas desgracias en tan poco tiempo.