Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Las venéreas y los langostinos

Las venéreas y los langostinos

(Una colaboración de Luis Vinatea para Historias Acuícolas)
Ilustración: The shirmpman Susón Aguilera

Los langostinos de cultivo son acechados por gran cantidad de patógenos. Los hay microscópicos, como los virus y las bacterias; también los hay macroscópicos, como los ectoparásitos. Pero los endoparásitos, esos indeseables que viven dentro de los organismos, a pesar de ser relativamente grandes, la mayoría de los cristianos comunes y corrientes no seriamos capaces de distinguirlos a simple vista. A veces los langostinos emergen con una magnífica cabellera en el dorso del cefalotórax (la cabeza), que no es otra cosa que una infestación de protozoarios epicomensales, de esos que, cuando encuentran una superficie viva para alimentarse, adoptan la forma de un espectacular bosque tropical. Otras veces los langostinos se vuelven albinos, más blancos que la mismísima leche, fenómeno que ocurre cuando son acometidos por microsporídios, otro protozoario truhan. Y por hablar de protozoarios, no podíamos dejar de mencionar a la terrible gregarina, un parásito intestinal parecido a un gusano que infesta a los langostinos cuando estos todavía son bebés. La presencia de este parásito en la barriga del animalito sería lo mismo que una serpiente revoloteando por el intestino de un desdichado ser humano. Lo peor es que este parásito nunca está solo, casi siempre viene acompañado por decenas de compinches.