Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Los peces no se tiran pedos

Ilustración: The Milkman Susón Aguilera
En la puerta del Ayuntamiento la comisión de vecinos que lideraba el proyecto de adhesión a la Red de Municipios Ante el Cambio Climático, con el Alcalde a la cabeza, esperaba la llegada de la auditora danesa que debía certificar el cumplimiento de los requisitos para formar parte de la Red Europea de Municipios. Superar la auditoría medioambiental tenía como premio, además del acceso a un nivel superior de compromiso social, una considerable subvención económica. No es que fuera esto último lo más importante pero las ayudas nunca venían mal.
Astrid Henthe llevaba más de quince años dedicándose a certificar que los pueblos de la REM cumplían con las políticas de sostenibilidad encaminadas a gestionar adecuadamente actuaciones para reducir el impacto en el cambio climático. En este tiempo de análisis pormenorizado había sido capaz de desarrollar un sexto sentido que a ella le gustaba definir como ceodosociológico y que le permitía atisbar, con una finura de sabueso, los imperceptibles anacronismos ambientales que no se explican pero que están.

Este sentimiento anacrónico se le manifestó al ver a las cerca de treinta personas que la esperaban en la puerta del Ayuntamiento. Había indicado claramente que debía contar con un reducido número, máximo cuatro, de representantes para que bastase con un solo vehículo, híbrido, con el que desplazarse por la vecindad. De inmediato se sintió avergonzada por ese pensamiento inapropiado y lo apriorístico de su prejuicio. El pueblo apenas contaba con quinientos habitantes y como la mayoría de los municipios similares estaba conformado por una sola calle principal de las que partían ramales de escasa longitud.
El hecho que la comisión en pleno estuviese esperándola era síntoma del compromiso y la expectación que se generaba ante un momento de tanto peso histórico. Precisamente por eso se sentía incomoda con los resultados del análisis que su grupo de expertos había realizado y sobre todo con la forma en la que debía explicar el porqué de ese resultado.
Se apeó del taxi, híbrido, que la había ido a buscar a la estación de tren más próxima. Siempre que podía jamás viajaba en avión. Saludó a una señora que le ofreció un vaso de leche. Curiosa recepción, pensó. Bueno, en realidad no tanto si se tenía en cuenta que la principal actividad económica del pueblo y de todos los pueblos cercanos, era la explotación ganadera del vacuno de leche. Las mil quinientas cabezas censadas, tres por cada habitante, eran la máxima expresión de orgullo del pueblo y al tiempo el principal inconveniente para su inscripción en la REM.
Cogió el vaso de leche, se lo bebió de un trago, disfrutó de ese sabor característico de la leche entera y recién ordeñada y se lo devolvió dándole las gracias. De inmediato, otra señora le puso delante una bandeja con unos bizcochos relucientes y de aspecto sabrosísimo. Los conocía, sabía que se hacían con mantequilla, y probó. Hum, excelentes. Simples y deliciosamente esponjosos, le recordaron de inmediato a las vaniljekranse de su abuela.
Alargó el brazo para coger otro trozo, la verdad es que tenía hambre, pero surgió de su derecha otra bandeja con diversos tipos de queso. Uno en especial le llamó la atención y se aventuró a probarlo. Su cara se transmutó, no tenía nada que ver con su queso azul, suave y poco salado, aquel queso era una bomba de sabores y aromas. Preguntó el nombre, Picón le dijeron. Pidió de inmediato otro vaso de leche. Persistía en su paladar el recuerdo del queso que no la abandonaría por días.
Cumplidas las presentaciones entraron al Ayuntamiento y se dirigieron a la sala de juntas. Le acercaron el plato con los quesos. Sonrió y llevándose la mano a su panza e inflando los mofletes hizo el gesto de estar llena. No era especialmente menuda, más bien al contrario, por lo que no fue bien entendido por los anfitriones.
Abrió su mochila y extrajo un portafolio. Lo colocó en la mesa. La gente, expectante, la miraba. Tragó saliva y un pedazo de queso que se le había quedado escondido se desprendió de entre sus dientes y acompañó al bolo. ¡Breeup!
-Los últimos datos que disponemos indican que, por primera vez desde que registramos el CO2 en la atmósfera mundial, acabamos de superar los 400 ppm. Es cierto que en algún momento y de forma muy puntual y localizada se había medido esta concentración, pero nunca a nivel global cuando.
Las personas sentadas alrededor de la mesa se miraron unas a otras espantadas.
-Hace unos 10 años apenas si se llegaba a los 380 ppm, por lo que tomando esta referencia como punto de partida es lo que establecemos como límite máximo de medida atmosférica para cumplir con los requisitos de pertenencia a la REM.
Las personas sentadas alrededor de la mesa se miraron unas a otras horrorizadas.
-Ustedes y su municipio cumple con casi todos los requisitos solicitados, movilidad, energía y edificación y planificación urbana son de los mejores que hemos visto y pueden servir de muestra a muchos que quieran acceder a este reconocimiento, siendo ejemplo de las cosas bien hechas, pero…
Las personas sentadas alrededor de la mesa se miraron unas a otras asustadas.
-…las emisiones y los residuos procedentes de…
Las personas sentadas alrededor de la mesa miraron todas a la auditora sorprendidas.
-… sus vacas son insostenibles.
Las personas sentadas alrededor de la mesa miraron a la auditora pero ahora no había espanto, ni horror, ni miedo. El espanto, el horror y el miedo empezaba a sentirlo la auditora.
-Sus vacas producen al año más de 800 litros de metano cada una y lo que es peor, cada vez más contribuyen a incrementar el efecto invernadero.
Las personas sentadas alrededor de la mesa dejaron de mirar a la auditora y elevaron sus ojos para ver si era cierto lo que les estaba diciendo.
-Deben, por tanto, cambiar la dieta de sus vacas para que no produzcan tantas flatulencias. Les damos seis meses. Volveremos para ver si efectivamente se han reducido y siendo así no habrá problema alguno para otorgarles la acreditación. ¿Preguntas?
-¿Qué comen sus vacas? En Dinamarca, digo. Preguntó José Treto sintiéndose especialmente afectado al ser propietario de doscientas vacas y viendo como las personas sentadas alrededor de la mesa lo miraban ahora a él.
-Principalmente hierba de los frondosos pastos que…
-Como aquí, pues.
-… sí, claro, pero…
-¿Entonces?
-… cada vez tenemos menos vacas.
- Como aquí. Luego… tal vez… haya algo más que las vacas para explicar la subida de los niveles de CO2 en la atmósfera, ¿no cree? Tal vez… ¿coches, aviones, fábricas,…?
-Sí, claro, claro.
-En este pueblo no hay fábricas, coches más bien pocos y cómo ve hasta nuestros taxistas tienen motores con vehículos híbridos. Aquí solo tenemos vacas y cada vez menos.
Las personas sentadas alrededor de la mesa dejaron de mirarse unas a otras.
-Pues vaya sí que tenemos un problema, dijo Genio mientras descargaba el pito doble con estruendo sobre la mesa, con lo de las vacas digo, que no se yo qué coño les vamos a dar de comer…
-Venga Genio no seas estúpido, que esta gente no tiene ni idea, dijo Sebio entrando con pito-seis por la derecha y con todavía más estruendo que su compañero.
-¿Treto?, pregunta Taquio.
-Sí, responde Treto.
-Tu hermano Losio, sigue Taquio, el que trabaja en la piscifactoría ¿qué le da de comer a los peces? Allí siempre huele de maravilla. Que una vez que fui, cuando lo de las puertas abiertas, el olor a mar era lo que más me llamó la atención y mira que allí había peces, eh. ¿Los peces se tiran pedos? Clac. Seis-blanca y cierro.
Realmente fue sorprendente que varios responsables de la comisión que estaba encargada de velar por la gestión ambiental viniese a reunirse con nosotros, interesándose especialmente por lo que les dábamos de comer a los peces y sobre todo, todavía más extrañamente, interesados en conocer si los peces tenían problemas con los gases.
Les explicamos que efectivamente que con los gases teníamos muchos problemas y que solía ser unos de los temas que más quebraderos de cabeza nos daba, sobre todo cuando alguna bomba no funcionaba adecuadamente y nos provocaba problemas graves en los peces. Su cara de asombro, a medida que les aclarábamos los efectos que producían los gases y las dificultades respiratorias asociadas en entornos de difícil gestión como eran los tanques, indicaba que no íbamos en la dirección que tal vez necesitasen.
-No. No con esos gases. Queremos saber si tienen problemas con los pedos. Que si los peces se tiran pedos, vamos.
-Pues, no sé, probablemente… tal vez… no, no creo. ¿Por qué?
-Por las vacas.
-Ah, ya. Ya hemos oído lo de la auditoría. Creo que lo que buscan es cómo reducir la producción de metano, ¿cierto?
-Cierto, eso es. Que dicen que los pedos que se tiran son muy contaminantes.
-Esto… podríamos probar con algas.
-¿Algas?
-Microalgas, en realidad.
-¿Cómo?
-Pues creo que podríamos añadir algunos gramos de forma concentrada al agua y hacer que de esta manera se reduzca la emisión de gases. Ciertas algas contienen bromoformo que reacciona con la vitamina B12 en el último paso de la digestión y altera las enzimas utilizadas por las bacterias intestinales para producir metano. De esta forma…
-¡Paaaraa! ¿Qué le podemos dar ese mejunje verde a nuestras vacas y de esa manera dejarán de tirarse pedos?
-Bueno, en verdad tal y como está no. Es demasiado salado y no lo tolerarían. Seguro que les provocaría problemas intestinales y a los pedos añadiríamos una diarrea considerable. Sin embargo…
-¿Qué?
-Que podemos utilizar el concentrador WESFA de ACME y separar el agua concentrando las células en un pasta densa como si de una papilla se tratase y…
-¿Qué?
- Que podemos añadir esta pasta al agua dulce del abrevadero o incluso dársela una a una como si fuera un jarabe para la tos. Aunque…
-¿Qué?
-No sé si realmente tendrá efecto por que al tener las vacas una estructura digestiva tan compleja y las vueltas que da el alimento después de rumiar es posible…
-¿Qué? Coño sigue que me vas a matar de la ansiedad.
-Que tengamos efectos secundarios imprevistos.
-¿Qué efectos secundarios imprevistos?
Treto acudió al Concurso Internacional de Productos Lácteos Innovadores con su vaca Cachorra. Iba acompañado de una nueva línea de mantequilla, quesadas y sobaos. Al lado una botella de leche recién ordeñada. Todo el mundo quería conocer a la vaca que daba leche color verde amarillo y que no se tiraba pedos.