viernes, 25 de noviembre de 2016

Los peces no se tiran pedos

Ilustración: The Milkman Susón Aguilera
En la puerta del Ayuntamiento la comisión de vecinos que lideraba el proyecto de adhesión a la Red de Municipios Ante el Cambio Climático, con el Alcalde a la cabeza, esperaba la llegada de la auditora danesa que debía certificar el cumplimiento de los requisitos para formar parte de la Red Europea de Municipios. Superar la auditoría medioambiental tenía como premio, además del acceso a un nivel superior de compromiso social, una considerable subvención económica. No es que fuera esto último lo más importante pero las ayudas nunca venían mal.
Astrid Henthe llevaba más de quince años dedicándose a certificar que los pueblos de la REM cumplían con las políticas de sostenibilidad encaminadas a gestionar adecuadamente actuaciones para reducir el impacto en el cambio climático.
En este tiempo de análisis pormenorizado había sido capaz de desarrollar un sexto sentido que a ella le gustaba definir como CO2ociológico y que le permitía atisbar, con una finura de sabueso, los imperceptibles anacronismos ambientales que no se explican pero que están.
Este sentimiento anacrónico se le manifestó al ver a las cerca de treinta personas que la esperaban en la puerta del Ayuntamiento. Había indicado claramente que debía contar con un reducido número, máximo cuatro, de representantes para que bastase con un solo vehículo, híbrido, con el que desplazarse por la vecindad.
De inmediato se sintió avergonzada por ese pensamiento inapropiado y lo apriorístico de su prejuicio. El pueblo apenas contaba con quinientos habitantes y como la mayoría de los municipios similares estaba conformado por una sola calle principal de las que partían ramales de escasa longitud.


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