Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Star soup

Ilustración: The Star Maker Susón Aguilera 
-Tenemos una llamada telefónica del SETI.1
-¿De qué?
-Del SETI.
-¿Qué?
-De los que buscan extraterrestres.
-Vale ¿Y...?
-Que no es coña, que es de verdad. Que dicen que han detectado una señal procedente de...
-Ah, ya lo he leído en la prensa, de una estrella lejana muy misteriosa, la HD164595 que...
-No.
-¿Cómo?
-Que la señal viene de aquí.
-¿Qué?
-Que sale de nuestro criadero y que es potentísima. Que tiene un comportamiento claramente extraterrestre y que se les ha vuelto loco el SEAT-600. Que vienen para ver qué es.
-¡Coño!¿Cuándo?
-Están de camino.
-Pero... Llama a Ramón que él sabe.
-¿Ramón? ¿El de mantenimiento? ¿El electricista?
-Claro ¿Quién si no? Seguro que él sabe de qué va todo esto.


Después de un periodo de tormentas eléctricas inusualmente violentas la mayoría de los sistemas de control de la planta habían quedado inservibles. Los controladores de las bombas marcaban el horario de entrada y salida de los trabajadores. El controlador de entradas, a su vez, indicaba los niveles de oxígenos registrados en los diversos tanques de cultivo larvario. Los sensores de oxígeno proporcionaban información de la intensidad de los LEDs que mantenían el fotoperiodo fijado para los reproductores. Mientras, los lectores de la intensidad de la luz se comunicaban, vía módem, con la cafetera del establecimiento hostelero situado a poco más de dos kilómetros. Evidentemente el dueño de la cafetería no encontraba explicación al hecho que el marcador de presión de su cafetera ofreciera información del pH con una indicación que decía “sala de artemia”.

Ramón llevaba vario días volviéndose loco intentando entender el motivo de tal desajuste y, lo que era peor, saber por qué cada vez que creía tener arreglado alguno de los problemas de comunicación aparecía uno nuevo, normalmente peor y más complicado.

Harto de esta situación, había decidido prescindir de los sistemas de control implantados por una empresa de tecnología de la comunicación altamente especializada en emisión de señales múltiples. De forma que se trajo de casa una vieja antena parabólica que solía usar antes de los cambios impuestos por los sistemas de TDT. Ahora tenía cable.

Hizo un apaño que consistió en conectar la antena parabólica, de más de dos metros de diámetro, mediante un puenteo al cuadro eléctrico que recibía las señales de los diferentes sensores y que se encargada de transformar la señal en bits, para que el ordenador central operase adecuadamente. Ciertamente había tenido alguna dificultad para dar con la banda adecuada de emisión y recepción, pero con una antena de cuernos, recuerdo aun más antiguo de otros sistemas televisivos, y treinta metros de cable consiguió hacer un amplificador que era capaz de abarcar todo el perímetro de la planta. Incluso un poco más, aunque no sabía exactamente cuánto más. Sabía de alguna queja del de la cafetería, pero es que siempre se quejaba por todo.

Poco a poco estaba consiguiendo que cada aparato emitiese la señal específica, que fuera adecuadamente leída por el receptor y que se transformara satisfactoriamente para que el ordenador central la entendiese y devolviera el valor correcto a donde correspondiera, mejor a la pantalla de lectura de cada uno de ellos. Y a la cafetera también.

Todo iba, más o menos, bien hasta que modificó la frecuencia de emisión, buscando un poco más de amplitud y finura de la señal, y empezó a darse cuenta que algunos de los receptores empezaron a trabajar de forma extraña. Tal vez se había pasado un poco, pero sólo había conectado el nuevo sistema a un entramado en paralelo de ocho baterías de camión que había cebado con el líquido raro que sobraba de dar de comer a los peces y que había traído aquel señor japonés tan raro, meses atrás.

Posiblemente la espuma verdosa y densa que salía de los compartimentos y de las celdillas de las baterías le debería haber llamado la atención, sin embargo Ramón sólo observada un considerable aumento de potencia. Tanto que había decidido conectar el sistema de luces auxiliares montadas alrededor de la sala de control para ayudarle durante la noche. La verdad es que las bombillas brillaban con una intensidad significativamente mayor que la habitual e incluso emitían un espectro de luz diferente. Tanto le agradaba que estaba pensando en sustituir el sistema de suministro de red y cablear todo para alimentar a la planta con la nueva fuente de energía, cuando sonó su teléfono.

-Ramón, te presento al Sr. Brill Ante , del SETI.
-¿De dónde?
-Del SETI.
-¿Qué?
-De los que buscan extraterrestres.
-Vale, ¿y...?
-Que no es coña, que es de verdad. Que dicen que han detectado una señal procedente de...
-Ah, ya lo he visto en la tele, algo de una cosa que han descubierto con el SEAT-600 que...
-No.
-¿Cómo?
-Que la señal viene de aquí.
-¿Qué?
-Que sale de nuestro criadero y que es potentísima. Que tiene un comportamiento claramente extraterrestre y que es de 0,75 Janskys2. Que vienen para ver qué es.
-¡Uy! Igual me he pasado un poco.

Los fenómenos atmosféricos masivos de las semanas anteriores habían afectado a alguno de los aparatos más sensibles del radiotelescopio de Hueleachamuskaya. Al Ienov estaba preocupado porque los recortes presupuestarios estaban afectando seriamente al mantenimiento de la unidad SEAT-600 y ahora... pasaba esto.

Ya no era suficiente con la cinta americana y un poco de la característica habilidad manual rusa, esto era mucho más serio. Lo que estaba fallando era el sistema de medición de señales extraterrestres. Este sistema era lo que le daba sentido al proyecto internacional en el que trabajaba. En repetidas ocasiones se lo había comunicado a su jefe, el reputado astrofísico Brill Ante, del que sólo obtenía un “ten paciencia que todo se arreglará y ojo avizor”, ya que tenía el presentimiento de que algo gordo iba a pasar y que de esta manera se acabarían todas sus penurias. Seguro.

El comité del SETI tenía previsto reunirse en breve coincidiendo con el inminente Congreso Internacional de Registro de Comunicaciones Orbitales (CIRCO) y ambos pensaban que sería una extraordinaria oportunidad para presentar resultados inesperados y así conseguir la financiación para el ansiado FAST3.

No. Evidentemente esta vez no iba a ser suficiente con la cinta americana y el FAST debería esperar hasta Dios sabe cuándo. Adiós al ansiado sueño de fijar la vista en ese punto del universo que en la constelación de Andevamosyan, a 95 millones de años luz, emitía esa extraña señal de radio tan prometedora. Y las chilenas llevaban ventaja.

Fue hasta su coche y cogió una llave inglesa y un destornillador reversible. Estaba decidido a solucionar el problema por sí mismo y sin esperar a esos repuestos que nunca llegaban. 

Recortó con sumo cuidado los bordes superior e inferior de la lata de coca-cola. Agujereó, con la ayuda de una broca del cinco, los tres puntos marcados con rotulador y comprobó que encajan perfectamente en los tornillos dispuestos en el receptáculo del interferómetro. De esta forma sustituyó la cápsula cilíndrica de titanio y oro original. Apretó cuidadosamente las tres tuercas acopladas a los tornillos con la llave inglesa y cerró la tapa principal con el destornillador.

Hizo coincidir la orientación del aparato usando las marcas que previamente había dibujado con el rotulador y le dio una palmadita como diciendo ¡Ay es nada! Pero en ruso.

Fue caminando lentamente hasta su despacho y se sentó frente al complejísimo sistema informático que controlaba el radio telescopio. Pulsó la tecla “На”. Se sobresaltó. En el monitor acababa de aparecer una señal de longitud de onda de 2,7 cm y una amplitud estimada de 750 mJy, que parecía provenir de...

-¿Brill? Soy Al.
-Hombre “товарищ”. ¿Qué tal por el Cáucaso?
-Un frío de cojones. Que acabo de detectar una señal que apunta a una civilización Tipo II en la escala de Kardashov4.
-Bueno... ya se sabe, en esta época del año... ¡Eh! ¿Qué has dicho?
-Tipo II.
-Imposible.
-Sí.
-No.
-Que sí.
-Pero... eso es... es... como 1026 W5.
-Más o menos.
-¿Me dices que...?
-Te digo.
-Asombroso, increíble, magnífico, excepcional...
-Espera.
-...sublime... ¿sí?
-Que la señal no viene de fuera, que es de casa.
-¿Cómo que de casa? ¿De nuestra galaxia?
-Nye.
-¿De nuestro sistema solar?
-Nye.
-Glups... ¿de dónde?
-De la Tierra.
-¡Vamos “товарищ”!
-Lo que te digo y más concretamente de la Península Ibérica.
-¡Vamos “товарищ”!
-Sí, eso es lo que debemos hacer. Ir a ver qué es lo que está generando esa emisión sin precedentes de energía. ¡Ah!, y saber por qué no estamos todos achicharrados.
-Dame las coordenadas exactas.
-Toma nota: 43,375124230; -4,471199512
-¿Qué es ese sitio?
-Un criadero de peces.
-¡No me jodas!
-Pero parece un reactor de antimateria.
-¿Pero si eso no es posible?
-Pues parece que alguien lo está consiguiendo y no creo que sea con unas baterías de coche usadas.

Tras dos intensas semanas de revisión de los cálculos, análisis de las diversas gráficas e intercambio de archivos con las dos astrofísicas de ALMA6, llegaron a la conclusión que los datos eran correctos y que, efectivamente, la señal se correspondía con la que venían observando desde hacía meses del HD164595, pero a 95 millones de años luz y no a unos cuantos miles de kilómetros terrestres.

Tremendamente sorprendidas por el hecho que el pequeño interferómetro de Hueleachamuskaya hubiese sido capaz de registrar esas señales cuando ellas, que contaban con 66 antenas, ni las olieron, decidieron que lo mejor sería desplazarse los cuatro al punto de emisión.

-El Sr. Brill Ante viene acompañado del Sr. Al Ienov de Hueleachaaa... y por las Sras. Estela Fugaz y Blanca Luz de Atacama. Dicen que sus aparatos detectan una emisión de energía sin precedentes de aquí procedente. Que si les puede iluminar al respecto, Ramón.
-¡Uy!
-¿Qué?
-Que igual me he pasado un poco. Pero me dijeron que el producto estaba caducado y que podía usar lo que quisiera.
-¿Usar qué?
-La comida líquida para los peces del japonés.
-¿Para qué?
-Para cebar las baterías.
-¿Qué comida líquida? ¿Qué baterías?
-Las que he montado para solucionar el problema de las comunicaciones. Funciona de coña ¿eh?.
-Pero... ¿cómo se llama eso?
-Star soup.


Notas
1SETI es el acrónimo del inglés Search for Extra Terrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre.
2La unidad de flujo Jansky (símbolo Jy) es una unidad, no perteneciente al Sistema Internacional de Unidades, de densidad de flujo espectral, que equivale a 1026 vatios por metro cuadrado y por hertz.
3Five hundred meter Aperture Spherical Telescope.
4Método propuesto en 1964 por Nikolài Kardasov para medir el grado de evolución tecnológica de una civilización.
5El Sol emite aproximadamente 3,86 x 1026 W.
6Atacama Large Millimiter/submillimiter Array.Interferómetro situado en el desierto de Atacama, Chile.