Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

viernes, 13 de mayo de 2016

Las cosas de internet

Ilustración: La astilla que vino del palo... Marta Aguilera

“Confirmado, mañana nos instalan el modem”

Meses esperando oír esta sencilla frase que sonaba a música celestial. Acabábamos de pasar el síndrome del Y2K y la confianza en la red y sus virtudes aumentaba de forma exponencial. Ya no había efecto que procediera del error del milenio. Todo estaba superado y a partir de ese momento podríamos tener una ventana al mundo naciente de las comunicaciones instantáneas y acceso al inmenso poder de la información. Un poder sin límites a escasas doce horas y un clic.

Apenas si pude dormir de la emoción. A las cinco de la mañana ya estaba revoloteando y pensando en qué magníficas cosas podría hacer cuando, tras el ruido procedente de la tarjeta Broadcom “chirrichirriiiii-chiiiik, chirrichirriiiii-chiiiik, chirrichirriiiii-chiiiik…”, apareciera en la pantalla de mi ordenador personal la demodulación de su data-set. Ya lo había visto en otros ordenadores, pero no acaba de creerme que pudiera hacerlo desde mi propio dispositivo.