Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

lunes, 29 de febrero de 2016

El viaje a ninguna parte

Ilustración: The Ironman Susón Aguilera
Johnny aparca su coche en la explanada frente al bar de diario, el de las cervezas, y se apea con la intención decidida de encaramarse a la escalera de acceso. Le grito haciéndome ver. Gira ligeramente la cabeza y deja el pie izquierdo apoyado en el primer escalón de acceso al bar. Parece dudar. Imagino que está valorando la posibilidad de dar el siguiente paso y olvidarse para siempre del viaje que tenemos planeado.

Pensé que no llegabas e iba a tomar un café mientras. Fue su respuesta al ver que efectivamente era yo y no un fantasma. Bueno, mejor nos vamos que el viaje es largo y ya vamos con algo de retraso, le dije en un intento de abstraerlo de lo que sin duda iba a ser un imposible si llegaba a cruzar la puerta de su Shangri-La diario. Bien, bien cuando quieras. 

Todavía echó la vista atrás un par de veces mientras nos dirigíamos a su coche y se podía apreciar como pasaba la lengua sobre sus labios una y otra vez como si intentase recordar ocultos placeres que ahora quedaban a sus espaldas. Era pronto, demasiado pronto, para empezar a degustar alguna que otra Estrella, su preferida. Lo del café, la excusa de siempre.

lunes, 15 de febrero de 2016

Cabeça do dragão

Cabeça do dragão
(Una colaboración de José Manuel Vergara para Historias acuícolas)


插图:天才Suson阿奎莱拉

“El motor de una Acuicultura económicamente viable y sostenible reside en la voluntad y determinación gubernamentales”. Academia China de Ciencias Pesqueras.

En el año 2002 comenzó un proyecto en el que participé para evaluar el potencial del archipiélago de Cabo Verde para el desarrollo de la Acuicultura Marina. Siguiendo la lógica, buscamos antecedentes de estudios, informes y proyectos relacionados con el tema, y quiero relatar aquí lo que leímos y nos contaron respecto a una experiencia que, en cooperación con la República Popular China, se desarrolló en Mindelo, capital de la Isla de San Vicente, Cabo Verde, entre 1997 y 2000.

Cabo Verde, junto a Guinea Bissau, formaba parte de las colonias Portuguesas hasta que la Revolución de los Claveles liberó de esta condición a estos territorios africanos. Circunstancias que no vienen al caso condujeron a que en 1975 este archipiélago se desligara del territorio continental y se proclamara como República independiente. Bajo influencia comunista hasta 1991, en que se celebraron las primeras elecciones libres y multipartidarias del país, fueron frecuentes acciones de cooperación con países de Partido Único, y fue en este contexto en el que se ejecutó el “Projecto de Desenvolvimento da Aquacultura em Cabo Verde”, en cooperación con la República Popular China, cuya ejecución se programó inicialmente entre 1997 y 2000. Su objetivo era “realizar estudios sobre la viabilidad de la acuicultura marina como medio para reducir la presión sobre los recursos pesqueros y creación de una nueva actividad económica”.

martes, 2 de febrero de 2016

Khan Grenna

Ilustración: Notienefín Susón Aguilera
Cuando a Hugo Pratt le dio por inventarse a su personaje de “Corto Maltés” y decidió darle esa imagen de pirata perfecto fue debido a que no conocía a Khan Grenna. Maltés de Għarb, localidad situada en la parte norte de la isla pequeña, la de Gozo. Un alma perdida de las pocas más de mil quinientas con la que cuenta este pequeño pueblo del que se dice que sólo tiene una vista, eso sí la mejor de toda Malta y cómo no, al mar. Como faro que indica el final del estrecho de Sicilia.

Allí se crío este maltés enjuto y de piel curtida como cuero envejecido que ha soportado infinidad de usos a la intemperie. Aunque apenas si levantaba más de metro sesenta y a duras penas llegaba a los cincuenta kilos de peso, lo compensaba sobradamente con una estructura musculosa y fibrosa que le hacía parecer un supervillano de las historias de Marvel.

Sin duda alguna eso es lo que más hubiera deseado su padre, George Grenna, quien le puso el nombre de Khan por la pasión que sentía por el super humano de las guerras eugénicas de Star Trek que llegó a tener el control y dominio de más de un cuarto de la Tierra. Su hijo estaba destinado a eso y a mucho más, aunque era evidente que no había heredado el físico y la apostura de Ricardo Montalbán, actor que dio vida al personaje creado por ingeniería genética y que hacía de Khan en la gran pantalla.