Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

lunes, 18 de mayo de 2015

Las fuerzas aéreas

Ilustración: "A Piece of Monster" Susón Aguilera 
Yannis Pratzis estaba desesperado. Los malditos reproductores habían dejado de poner huevos. Ni un sólo puto huevo en tres semanas. Los nervios empezaban a aflorar y la tensión se mascaba. De seguir así el desastre estaría servido y el caos se apoderaría en breve del equipo. Aparecería el jodido descontento y el desánimo vendría a los pocos días. Alguien, algún cabrón desesperado, acabaría en el despacho del gerente hablando de la torpeza de su Director de Producción, contándole lo inepto que era y que con otro técnico estas cosas seguro que no habrían llegado a suceder.
Y el puto avión de los cojones que no paraba.

viernes, 1 de mayo de 2015

El tornillo del fugilate

Ilustración: El "asuspiesmepongo" Susón Aguilera

Primer acto
Es noche oscura. Tan sólo destacan unas luces generales y difusas que apenas si consiguen alumbrar el camino principal. Al fondo se ve el destello deslumbrante de una instalación con forma de invernadero. Una explosión de colores entre los que destacan marrones, ocres, amarillos, verdes claros y oscuros. Se ve moverse una persona en su interior, con tranquilidad, tras el plástico semitransparente del invernadero.
Escena 1
Gregorio mira su reloj. Levanta la cabeza y gira sobre sí mismo intentando abarcar con la mirada todo lo que hay a su alrededor. Observa con atención el pasillo principal del invernadero y se deja deslumbrar por la sinfonía de colores que las microalgas levantan a su alrededor. Se acerca hasta una bomba que hay a su derecha dentro de un receptáculo. Activa el botón de encendido. Se oye el ruido del motor. Empieza el trasvase de las algas a través de una canalización de tubería transparente. Mira como el líquido verdoso asciende y se pierde hacia el exterior del invernadero.