Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Higia populi, salus pecoris

Ilustración: The Huge Susón Aguilera

La campaña de Navidad venía calentita. Rosa Mari estaba a punto de declararse en huelga y amenazaba con no entrar, bajo ningún concepto, en esos baños asquerosos. Nos dio un ultimátum: “Yo no limpio eso”.

Con el objetivo de contribuir a calmar los ánimos, decidimos iniciar una campaña de concienciación y educación. Queríamos que fuese divertida y sensibilizadora pero al tiempo dura y directa. Resulta evidente que hay muchas maneras de hacer esto, pero ¿por qué no con poesía?

Con este reto y aprovechando la Navidad porque hay cierto relajo y permisividad empezamos la campaña: “Me gusta mear en seco ¿y a ti?” que consistió en colocar pequeños poemas a la altura de los ojos en los urinarios y de un tiempo de lectura aproximado a una meada estándar.

martes, 16 de diciembre de 2014

Pienso, luego como piedras

Ilustración: The Onyx Susón Aguilera
Cuando entró el primer saco del nuevo pienso compuesto en la granja a todos se nos iluminó la cara. Por fin íbamos a poder desterrar la máquina choricera de pienso semi húmedo, por fin íbamos a descartar el pescado congelado, por fin íbamos a conseguir que todos los peces comiesen igual y de forma equilibrada. Por fin.
No es que se produjese una gran desilusión cuando lanzamos unos pocos granos del saco recién abierto y a un pez casi le sacamos un ojo cuando uno de los granos impactó con él. No es que ver rebotar los granos en el suelo como si tirásemos piedras a un estanque fuese lo que más nos gustase. No es que los animales huyesen en desbandada hacia las esquinas del estanque al sentirse atacados. No. Es que los pocos peces que se atrevieron a probarlo, la mitad lo escupieron y la otra mitad casi se ahoga al no poder tragarlo. Uf. No pintaba nada bien.
A los pocos días llegó el técnico en nutrición y nos dijo que lo hacíamos mal, hay que decir que lo miramos con recelo. Tal vez podía haber dicho que no lo usábamos adecuadamente o que venía para ayudarnos a implementar un proceso de distribución del alimento eficiente o tal vez que todo cambio requiere su proceso de ajuste y aprendizaje. Pero no, simplemente dijo que lo hacíamos muy mal. Uf, uf. Esto no pintaba bien. Del recelo pasamos al odio.
Para que los peces pudieran apreciar las verdaderas cualidades y características del maravilloso pienso que acaban de inventarse debíamos mantener este pienso sumergido en agua 24 horas antes de su administración a una temperatura tibia y sin luz.
Uf, uf, ufff. Esto no pintaba nada bien. Del odio pasamos a querer matarlo.
Continuó insistiendo. Que una vez lo haya degustado, en dos o tres semanas podemos bajar el tiempo en remojo a 12 horas y que al cabo de seis meses ya lo comerían tal cual. Eso sí, si quedaba alguno vivo. Explosión y expulsión a patadas. Hasta que no haya un pienso mejor ni se os ocurra venir, ¡capullo!
“¿Qué hacemos ahora con todo este pienso?” Tras lanzar la pregunta nos quedamos pensativos.
Pasaron unos segundos y dijo unos de los trabajadores de la granja: “Me voy a llevar una muestra y se la echo a los cerdos que esos se lo comen todo
Volvió risueño al día siguiente: “A los cerdos les encanta me lo llevo todo
Meses después tras la matanza: “Hay que ver lo bueno que ha salido el jamón. Tiene como un puntillo a… sí, a eso.”

viernes, 5 de diciembre de 2014

La pesca del langostino en Yemen. Una colaboración de José Manuel Vergara para Historias acuícolas

Cuando hace apenas un año que empezamos con esta aventura de “Historias acuícolas” no podíamos siquiera llegar a imaginar que íbamos a ser capaces de arrastrar a tant@s seguidor@s, cosa que sin duda agradecemos y nos llena de un gustillo inmenso, ¡que va! Pero tadavía imaginábamos menos aún que alguien quisiera colaborar en nuestra locura, tal vez por puro placer, tal vez porque hemos sido capaces de despertar cierto gusanillo o tal vez sólo porque sí. Mira aquí que a José Manuel Vergara le ha dado por hacerlo y sea por la razón que fuere nos regala una tremenda lección de historia contemporánea, claro, pasada por el tamiz de la acuicultura. Gracias amigo. Venga, sin más os dejamos con esta maravillosa colaboración, os dejamos con…

Ilustración: JM Vergara se las ve con Susón Aguilera
LA PESCA DEL LANGOSTINO EN YEMEN
(Una colaboración de José Manuel Vergara para Historias acuícolas)

Advertencia: Además del título, las únicas coincidencias de este historia con la novela del Paul Torday "La pesca del salmón en Yemen" (y posterior película con el mismo título de Lasse Hallström), son que ocurre en el mismo país y que la protagonizan científicos relacionados con peces, y que se ven involucrados en un proyecto en apariencia disparatado. La principal diferencia es que la presente historia es verídica, aunque no estoy muy seguro de que la de la novela no lo sea.