Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

viernes, 3 de octubre de 2014

Ciencia por aproximación

Ilustración: The incredible Susón Aguilera
El tutor había citado a los padres de Germán a las cinco de la tarde para hablar del rendimiento académico de su hijo. Les había hecho saber que estaba preocupado ya que, sin saber exactamente por qué, Germán tenía una actitud desconcertante en su asignatura, matemáticas.
A las cinco en punto entraban por la puerta de su despacho. Una sala sencilla de un instituto medio, de un pueblo medio, de una España media. El profesor empezó tranquilizándolos, Germán era un alumno excelente, educado, con un comportamiento ejemplar, considerado con sus compañeros y con los profesores, proactivo en clase y siempre atento. Se diría que incluso tenía un punto extra por encima de la media de la clase, pero… eso era precisamente lo que le preocupaba.
Los padres le miraron con expresión de no entender absolutamente nada, no por el hecho de tener quejas de su hijo, jamás se habían producido y sabían que era buen alumno, ellos se habían preocupado y esforzado por que fuese así. Por lo tanto, ¿a qué venía ese “pero” ?, ¿por qué se veía tan contrariado a un profesor con un alumno, digamos, de los que gusta tener en clase?

El profesor les dijo que no tenía ninguna duda de la capacidad de compresión de su hijo. Les comentó que estaba convencido que entendía a la perfección las nociones y que era capaz de asociar perfectamente los enunciados de los problemas y vislumbrar de inmediato las soluciones, “pero…

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