Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

jueves, 18 de septiembre de 2014

A contar “rotíceros” (The director’s cut)

Ilustración: The big one Susón Aguilera
Me duele confesarles queridos lectores que en esta última historia han sido engañados, por mucho que se empeñen en hacer uso de la palabra responsabilidad y de que no existiese obligación, bla, bla, bla…

Me duele, y mucho, pues no es mi intención aquí atacar al autor ni desilusionar a sus seguidores. Pero ¿Qué tan amarga es la sensación de ser conocedor de la verdad y ver como a tu alrededor ésta es maltratada y deformada? Aunque la realidad fuese otra y esta era que la familia tenía que adaptarse a las necesidades, porque es que realmente teníamos mucha responsabilidad. Que ya lo he dicho antes, pero que es cierto.

Como comprenden mi sentimiento y no me gustaría dejarles con el amargor de desconocer la versión real, me dispongo inmediatamente a explicar los acontecimientos sucedidos hace tanto tiempo pero que, sin embargo, continúan en mi cabeza tal como los presencié en aquel momento. Tanto tiempo, tanto tiempo, si apenas han pasado 15 años. 

jueves, 11 de septiembre de 2014

A contar “rotíceros” (The son’s version). Historia escrita por Miguel Aguilera.

Ilustración: El Inmenso Susón Aguilera
Es en general objeto de admiración la credibilidad del autor del blog, que goza la mayoría de veces de gran precisión en datos, fechas, etc. consiguiendo recrear una historia considerablemente fidedigna a lo que fue la situación real (eso sí, siempre viciada a causa de la común costumbre de entrecruzar subjetividad y verdad, a medida que pasan los años).

Pero, me duele confesarles queridos lectores que en esta última historia han sido engañados. Me duele, y mucho, pues no es mi intención aquí atacar al autor ni desilusionar a sus seguidores. 

Pero ¿Qué tan amarga es la sensación de ser conocedor de la verdad y ver como a tu alrededor ésta es maltratada y deformada? Sin duda ustedes la conocerán, pues presumo (dada la ilustre posición del blog) que la mayoría de lectores aquí congregados pertenecen a las más altas cúpulas en los campos de la ciencia y la economía. Sin duda son ustedes propicios a sentir que todo el mundo se equivoca excepto uno mismo. Como comprenden mi sentimiento y no me gustaría dejarles con el amargor de desconocer la versión real, me dispongo inmediatamente a explicar los acontecimientos sucedidos hace tanto tiempo pero que, sin embargo, continúan en mi cabeza tal como los presencié en aquel momento.

jueves, 4 de septiembre de 2014

A contar “rotíceros” (The father’s version)

Ilustración: El Gran Susón Aguilera
Aunque no existía una obligación implícita y no estaba estipulado en nuestro contrato nos podía la responsabilidad. No sólo porque en ese momento estuviésemos en plena etapa de producción, no sólo porque nos estuviésemos jugando parte de la temporada del próximo año, no sólo porque de nuestro trabajo dependía el de otros muchos, no sólo porque todo el trabajo de una semana pudiera llegar a perderse en un par de días. Sólo era fin de semana y tocaba guardia. Nos podía la responsabilidad.

Cuando esto pasaba y pasaba a menudo era posible que los días se sucedieran uno tras otro, semana tras semana e incluso puede que mes tras mes. No es que la dedicación fuese absoluta, ni mucho menos, pero un par de horas de sábado y de domingo solían ser de lo más habitual y eran más que suficientes como para tener que adaptar el trabajo a la familia. La realidad era otra, al final siempre acababa siendo la familia la que se adaptaba y poco a poco pasaba a formar parte de ese espíritu de responsabilidad bien llevada.

Fue así como mi hijo Miguel, con cinco años recién cumplidos, pasó a formar parte de mi equipo de Control de Calidad.