martes, 8 de julio de 2014

La tortura del fin de semana

Ilustración: Susón Aguilera
Cuando en 1949 Edward A. Murphy Jr. harto de fracasar con sus cohetes dijo aquello “si algo puede salir mal, saldrá mal”, se olvidó de añadir que fuera lo que fuese que sucediese este hecho se produciría, inexorablemente, en fin de semana o víspera de fiesta de guardar. Que iba a suceder, lo sabíamos. No es que tuviésemos una actitud pesimista es que nos habíamos resignado a que pasase y vaya si pasaba. Lo que nunca podíamos ni imaginar era lo que iba a suceder. 

Eran las 17:00 horas del viernes, estábamos recogiendo para marchar a casa y disfrutar de lo que prometía ser un fin de semana tranquilo tras una semana intensa pero muy fructífera. Desde la oficina, Titina nos llamó con urgencia. Acababa de entrar un fax procedente de la Consejería. Malo, nadie en la Consejería trabajaba un viernes por la tarde, a no ser que…


En su encabezado se indicaba: “Muy urgente” y se especificaba que al día siguiente, a las 9:00 de la mañana, nos iban a realizar una inspección de urgencia junto con las autoridades sanitarias y otros organismos de ámbito nacional.


El motivo de la inspección era una alerta que había salido desde la oficina de la Agencia Española de la Seguridad Alimentaria, pero que venía directamente de la Red de Alerta Comunitaria Europea y que afectaba al pienso fabricado por una empresa muy conocida (GÜEWOS) de la que éramos clientes. A las autoridades les constaba y así era, que habíamos adquirido varios lotes. Cierto, eso siempre se especificaba en los documentos de importación y además era de declaración obligatoria. Buena trazabilidad.


Sigue en…



0 comentarios:

Publicar un comentario