Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

domingo, 15 de junio de 2014

El misterio de Ike’r Jimé’nez

Ilustración: Susón Aguilera
Barcelona. Mercabarna. Muelle de descarga del pescado. 4:45 de la madrugada. Bostezo.

La caja que estaban bajando del camión recién llegado de A Coruña no para quieta. Plaf, plaf, plaf, plafff. ¿Qué es eso? Pregunta uno de los asentadores extrañado ya que el marisco vivo solía descargarse en otro muelle y desde luego aquello no eran coletazos de una langosta. Hasta se alzaba la caja unos centímetros del suelo. “Venga abre”, le dijo su compañero. Sacó la navaja del bolsillo de su pantalón y cortó el precinto. Saltó por los aires la tapa, el plástico interior, una lluvia de trozos de hielo que casi le hirieron en la cara y el primero de uno de los rodaballos de más de cuatro kilos.