domingo, 25 de mayo de 2014

La dorada y el sexo

Ilustración: The Big One Susón Aguilera
Todos tenemos una identidad sexual que viene marcada desde la infancia por diversos factores (algunos dicen que desde la concepción, véase lo de las X e Y) aunque nos sea difícil saber cuáles han sido y qué es lo que ha determinado el sexo que manifestamos y que no siempre tiene por qué ser el que por azar de la genética nos ha correspondido. La Wikipedia que es muy lista, ella sola eh, ya que muchas de las personas que hay detrás no lo son en absoluto, nos dice que el término identidad sexual está compuesto por dos conceptos bien diferenciados: la identidad y la sexualidad. Vamos, de Perogrullo.
Profundicemos. Una cosa es el autoconcepto que cada individuo tiene, es decir lo que sentimos que somos independientemente de lo que seamos y otra muy diferente la identidad, que viene a ser más o menos lo mismo pero explicado de otra manera, pero que es como ser una cosa teniendo conciencia de otra. Está claro, ¿no?
Como vemos muy fácil de aplicar respecto a la naturaleza humana aunque se puedan generar algunos que otros conflictos con respecto a la identidad y peor aún respecto a la discriminación. Chuminadas. ¿Es que acaso no merecen vivir los psicólogos?
Está visto que nadie conoce a las doradas.


Sigue en…


Nota: “Esta entrada participó en la XI Edición del Carnaval de Humanidades, cuyo blog anfitrión es SCIENTIA”.

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