domingo, 25 de mayo de 2014

La dorada y el sexo

Ilustración: The Big One Susón Aguilera
Todos tenemos una identidad sexual que viene marcada desde la infancia por diversos factores (algunos dicen que desde la concepción, véase lo de las X e Y) aunque nos sea difícil saber cuáles han sido y qué es lo que ha determinado el sexo que manifestamos y que no siempre tiene por qué ser el que por azar de la genética nos ha correspondido. La Wikipedia que es muy lista, ella sola eh, ya que muchas de las personas que hay detrás no lo son en absoluto, nos dice que el término identidad sexual está compuesto por dos conceptos bien diferenciados: la identidad y la sexualidad. Vamos, de Perogrullo.
Profundicemos. Una cosa es el autoconcepto que cada individuo tiene, es decir lo que sentimos que somos independientemente de lo que seamos y otra muy diferente la identidad, que viene a ser más o menos lo mismo pero explicado de otra manera, pero que es como ser una cosa teniendo conciencia de otra. Está claro, ¿no?
Como vemos muy fácil de aplicar respecto a la naturaleza humana aunque se puedan generar algunos que otros conflictos con respecto a la identidad y peor aún respecto a la discriminación. Chuminadas. ¿Es que acaso no merecen vivir los psicólogos?
Está visto que nadie conoce a las doradas.

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Nota: “Esta entrada participó en la XI Edición del Carnaval de Humanidades, cuyo blog anfitrión es SCIENTIA”.

sábado, 10 de mayo de 2014

Pero mira como beben los peces en el río

Ilustración: Susón Aguilera
Recuerdo una noticia aparecida en la prensa salmón, la económica quiero decir, cuando uno de los grandes monstruos de la acuicultura griega pidió a “las partes interesadas que actuaran de buena fe”. Realmente lo que estaba implorando era (en respuesta a la Comisión Griega del Mercado de Capitales que estaba a punto de meterle un puro por falsificación de cuentas) que la comisión se creyese las auditorías que se habían realizado sobre sus activos biológicos, es decir, sobre los peces que decía tener en sus jaulas. Esto no es baladí, se estaban jugando la credibilidad ante sus principales inversionistas (los bancos) y la renegociación de su deuda, en esos momentos realmente asfixiante. El título del artículo era “Buscando los peces en las jaulas”.

La empresa encargada de la realización de la auditoría, de renombre y prestigio, después de lo que se consideró como “un trabajo profesional y serio” (y por el que seguramente cobró un pastón) vino a decir que “en el inventario no se encontraron desviaciones ni pequeñas ni grandes de lo que en los libros había registrado” y que lo que se decía de la empresa era por tanto “un bulo y pura especulación”. Ahí es nada, eso sí que es una auditora “profesional”.

Los activos biológicos de una empresa de acuicultura se evalúan a final de año por que hay que presentar su valoración ante diversos entes, tanto internos como externos, que son los encargados de velar por el buen devenir y mejor hacer de las empresas, garantizar el buen uso de los recursos y prevenir “actuaciones indeseables”. Evidentemente, cuanto más a final de año, mejor. Normalmente, las auditorías que incluyen el contaje de los peces de una instalación tipo para poder valorar adecuadamente las existencias, se hacían entre Navidad y Noche Vieja. Era una semana tremenda y de frenética actividad. ¡Coño, como que era Navidad!



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