Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

lunes, 13 de enero de 2014

La infancia de la almeja


Ilustración: Jesús Aguilera

¿Pueden sobrevivir las semillas de almeja y ostra en vuelos comerciales? Aunque no lo parezca, ésta, es una pregunta habitual si nos remontamos a finales de los 80. Éramos muy curiosos, éramos inocentes, tal vez incluso naif. No es una barbaridad, es que era una incógnita real vinculada al general desconocimiento que de casi todo existía, y existía mucho desconocimiento. ¿Tanto como para llevar en el bolsillo unas cuantas semillas de almeja y ostra y observar si podían aguantar los cambios de presión en un vuelo comercial?, pues sí. Ya, seguramente os preguntaréis si es que los aviones de esa época no se encontraban presurizados, pero ¿acaso no hemos dicho que lo desconocíamos casi todo? Además, no había una internet donde consultar y obtener de manera casi inmediata que “la presurización de la cabina se basa en la creación de un ambiente artificial dentro del avión, que se conoce como altitud de cabina, y que viene a simular la presión atmosférica existente a unos 7.000 pies”. ¿Acaso era fácil disponer de un manual de asistencia de vuelo? No, no se nos ocurrió llamar a Iberia o a la escuela de pilotos.

jueves, 9 de enero de 2014

Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante. 

Personas y más personas, hechos, viajes, anécdotas, situaciones diversas y muchos mundos vistos en los más de 20 años que llevo vinculado a la práctica de la acuicultura. He hecho casi de todo, he estado en las trincheras "disparando a ciegas" y en los despachos "disparando con mira telescópica", lo he pasado mal y lo he pasado muy bien, he de decir que me acuerdo mucho más de esto último que de lo anterior, soy mal aprendiz de mis errores, pero soy y siempre he sido un buen alumno y me he empapado muchas veces, literal y simbólicamente, de todo el conocimiento que me ha venido a través del agua.

Me gustaría compartir recuerdos, recuperar amigos y enemigos, que también los hay y ha habido, emociones y pasiones, todas aquellas que los que nos dedicamos a esta profesión, la Acuicultura, no podemos evitar y buscamos con ahínco. Te invito a compartir.