Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Higia populi, salus pecoris

Ilustración: The Huge Susón Aguilera

La campaña de Navidad venía calentita. Rosa Mari estaba a punto de declararse en huelga y amenazaba con no entrar, bajo ningún concepto, en esos baños asquerosos. Nos dio un ultimátum: “Yo no limpio eso”.

Con el objetivo de contribuir a calmar los ánimos, decidimos iniciar una campaña de concienciación y educación. Queríamos que fuese divertida y sensibilizadora pero al tiempo dura y directa. Resulta evidente que hay muchas maneras de hacer esto, pero ¿por qué no con poesía?

Con este reto y aprovechando la Navidad porque hay cierto relajo y permisividad empezamos la campaña: “Me gusta mear en seco ¿y a ti?” que consistió en colocar pequeños poemas a la altura de los ojos en los urinarios y de un tiempo de lectura aproximado a una meada estándar.

martes, 16 de diciembre de 2014

Pienso, luego como piedras

Ilustración: The Onyx Susón Aguilera
Cuando entró el primer saco del nuevo pienso compuesto en la granja a todos se nos iluminó la cara. Por fin íbamos a poder desterrar la máquina choricera de pienso semi húmedo, por fin íbamos a descartar el pescado congelado, por fin íbamos a conseguir que todos los peces comiesen igual y de forma equilibrada. Por fin.
No es que se produjese una gran desilusión cuando lanzamos unos pocos granos del saco recién abierto y a un pez casi le sacamos un ojo cuando uno de los granos impactó con él. No es que ver rebotar los granos en el suelo como si tirásemos piedras a un estanque fuese lo que más nos gustase. No es que los animales huyesen en desbandada hacia las esquinas del estanque al sentirse atacados. No. Es que los pocos peces que se atrevieron a probarlo, la mitad lo escupieron y la otra mitad casi se ahoga al no poder tragarlo. Uf. No pintaba nada bien.
A los pocos días llegó el técnico en nutrición y nos dijo que lo hacíamos mal, hay que decir que lo miramos con recelo. Tal vez podía haber dicho que no lo usábamos adecuadamente o que venía para ayudarnos a implementar un proceso de distribución del alimento eficiente o tal vez que todo cambio requiere su proceso de ajuste y aprendizaje. Pero no, simplemente dijo que lo hacíamos muy mal. Uf, uf. Esto no pintaba bien. Del recelo pasamos al odio.
Para que los peces pudieran apreciar las verdaderas cualidades y características del maravilloso pienso que acaban de inventarse debíamos mantener este pienso sumergido en agua 24 horas antes de su administración a una temperatura tibia y sin luz.
Uf, uf, ufff. Esto no pintaba nada bien. Del odio pasamos a querer matarlo.
Continuó insistiendo. Que una vez lo haya degustado, en dos o tres semanas podemos bajar el tiempo en remojo a 12 horas y que al cabo de seis meses ya lo comerían tal cual. Eso sí, si quedaba alguno vivo. Explosión y expulsión a patadas. Hasta que no haya un pienso mejor ni se os ocurra venir, ¡capullo!
“¿Qué hacemos ahora con todo este pienso?” Tras lanzar la pregunta nos quedamos pensativos.
Pasaron unos segundos y dijo unos de los trabajadores de la granja: “Me voy a llevar una muestra y se la echo a los cerdos que esos se lo comen todo
Volvió risueño al día siguiente: “A los cerdos les encanta me lo llevo todo
Meses después tras la matanza: “Hay que ver lo bueno que ha salido el jamón. Tiene como un puntillo a… sí, a eso.”

viernes, 5 de diciembre de 2014

La pesca del langostino en Yemen. Una colaboración de José Manuel Vergara para Historias acuícolas

Cuando hace apenas un año que empezamos con esta aventura de “Historias acuícolas” no podíamos siquiera llegar a imaginar que íbamos a ser capaces de arrastrar a tant@s seguidor@s, cosa que sin duda agradecemos y nos llena de un gustillo inmenso, ¡que va! Pero tadavía imaginábamos menos aún que alguien quisiera colaborar en nuestra locura, tal vez por puro placer, tal vez porque hemos sido capaces de despertar cierto gusanillo o tal vez sólo porque sí. Mira aquí que a José Manuel Vergara le ha dado por hacerlo y sea por la razón que fuere nos regala una tremenda lección de historia contemporánea, claro, pasada por el tamiz de la acuicultura. Gracias amigo. Venga, sin más os dejamos con esta maravillosa colaboración, os dejamos con…

Ilustración: JM Vergara se las ve con Susón Aguilera
LA PESCA DEL LANGOSTINO EN YEMEN
(Una colaboración de José Manuel Vergara para Historias acuícolas)

Advertencia: Además del título, las únicas coincidencias de este historia con la novela del Paul Torday "La pesca del salmón en Yemen" (y posterior película con el mismo título de Lasse Hallström), son que ocurre en el mismo país y que la protagonizan científicos relacionados con peces, y que se ven involucrados en un proyecto en apariencia disparatado. La principal diferencia es que la presente historia es verídica, aunque no estoy muy seguro de que la de la novela no lo sea.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Que vienen los chinos

Ilustración: The Monster Susón Aguilera
Dicen los de la embajada de Madrid que está confirmado, que vendrán seis chinos con el agregado. Está previsto que lleguen el martes. Vienen de visitar a todas las empresas del norte y que traen mucha pasta. Que hablan poco inglés y que son muy cabezones
China había despertado. En apenas una decena de años se había puesto a la cabecera de los países productores mundiales de acuicultura y ahora querían más. China se les quedaba pequeña. ¿Una paradoja? No, la realidad.

martes, 11 de noviembre de 2014

Gossip

Ilustración: el MacNífico Susón Aguilera
“Gossip” (ˈgɒsɪp): Chismear, cotillear, chismorrear.
Tal vez en inglés tenga algunas otras definiciones especialmente relacionadas con el mundo del famoseo y la farándula. Pero lo dejaremos ahí. Por ahora.
Mi Mac Classic de 1990 era una auténtica maravilla. De líneas simples y blanco roto. Ligero y elegante. Daban ganas de quererlo. Se entiende que fuese el objeto seleccionado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York para representar la revolución que supuso Macintosh en el mundo de las formas de los aparatos con los que interactuamos a diario.
Su Motorola 68000 a 8 MHz ronroneaba como un gatito casero. El sistema operativo 6 hacía de todo. Era el perfecto multi-tarea. Algunas veces se encallaba un poco, es normal estaba empezando el MultiFinder y no es que tuviera mucha memoria virtual, pero desde luego tenía más que yo. Que la pantalla fuese de 9 pulgadas (23 cm) y monocroma con una resolución de 512 x 342 pixeles no hacía más que incrementar su encanto. Había intimidad.

martes, 28 de octubre de 2014

Vacúnemelas de lo que sea

Ilustración: P.A.Dros y Z. Arza sucumben a Susón Aguilera
Hacía tiempo que el gin de Mahón servido en frascos para la obtención de muestras de orina (vamos de los de hacer pipí de toda la vida) se había convertido en la única manera de sobrellevar, más bien de soportar, la hecatombe que el brote de pasteurella nos estaba produciendo. En poco más de una semana habíamos perdido el ochenta por ciento de la producción y era tan dolorosa la imagen de las larvas girando en torno a sí mismas, hacer una virulé y volver a girar para al cabo de unos segundos caer muertas al fondo del tanque, que empezamos a no querer verlo. Toda la ilusión del trabajo bien hecho se desvanecía en la nada más absoluta. Era tremendamente doloroso, pero lo peor era la impotencia y el desconocimiento de qué es lo que había provocado algo tan atroz.

viernes, 3 de octubre de 2014

Ciencia por aproximación

Ilustración: The incredible Susón Aguilera
El tutor había citado a los padres de Germán a las cinco de la tarde para hablar del rendimiento académico de su hijo. Les había hecho saber que estaba preocupado ya que, sin saber exactamente por qué, Germán tenía una actitud desconcertante en su asignatura, matemáticas.
A las cinco en punto entraban por la puerta de su despacho. Una sala sencilla de un instituto medio, de un pueblo medio, de una España media. El profesor empezó tranquilizándolos, Germán era un alumno excelente, educado, con un comportamiento ejemplar, considerado con sus compañeros y con los profesores, proactivo en clase y siempre atento. Se diría que incluso tenía un punto extra por encima de la media de la clase, pero… eso era precisamente lo que le preocupaba.
Los padres le miraron con expresión de no entender absolutamente nada, no por el hecho de tener quejas de su hijo, jamás se habían producido y sabían que era buen alumno, ellos se habían preocupado y esforzado por que fuese así. Por lo tanto, ¿a qué venía ese “pero”?, ¿por qué se veía tan contrariado a un profesor con un alumno, digamos, de los que gusta tener en clase?

jueves, 18 de septiembre de 2014

A contar “rotíceros” (The director’s cut)

Ilustración: The big one Susón Aguilera
Me duele confesarles queridos lectores que en esta última historia han sido engañados, por mucho que se empeñen en hacer uso de la palabra responsabilidad y de que no existiese obligación, bla, bla, bla…

Me duele, y mucho, pues no es mi intención aquí atacar al autor ni desilusionar a sus seguidores. Pero ¿Qué tan amarga es la sensación de ser conocedor de la verdad y ver como a tu alrededor ésta es maltratada y deformada? Aunque la realidad fuese otra y esta era que la familia tenía que adaptarse a las necesidades, porque es que realmente teníamos mucha responsabilidad. Que ya lo he dicho antes, pero que es cierto.

Como comprenden mi sentimiento y no me gustaría dejarles con el amargor de desconocer la versión real, me dispongo inmediatamente a explicar los acontecimientos sucedidos hace tanto tiempo pero que, sin embargo, continúan en mi cabeza tal como los presencié en aquel momento. Tanto tiempo, tanto tiempo, si apenas han pasado 15 años. 

jueves, 11 de septiembre de 2014

A contar “rotíceros” (The son’s version). Historia escrita por Miguel Aguilera.

Ilustración: El Inmenso Susón Aguilera
Es en general objeto de admiración la credibilidad del autor del blog, que goza la mayoría de veces de gran precisión en datos, fechas, etc. consiguiendo recrear una historia considerablemente fidedigna a lo que fue la situación real (eso sí, siempre viciada a causa de la común costumbre de entrecruzar subjetividad y verdad, a medida que pasan los años).

Pero, me duele confesarles queridos lectores que en esta última historia han sido engañados. Me duele, y mucho, pues no es mi intención aquí atacar al autor ni desilusionar a sus seguidores. 

Pero ¿Qué tan amarga es la sensación de ser conocedor de la verdad y ver como a tu alrededor ésta es maltratada y deformada? Sin duda ustedes la conocerán, pues presumo (dada la ilustre posición del blog) que la mayoría de lectores aquí congregados pertenecen a las más altas cúpulas en los campos de la ciencia y la economía. Sin duda son ustedes propicios a sentir que todo el mundo se equivoca excepto uno mismo. Como comprenden mi sentimiento y no me gustaría dejarles con el amargor de desconocer la versión real, me dispongo inmediatamente a explicar los acontecimientos sucedidos hace tanto tiempo pero que, sin embargo, continúan en mi cabeza tal como los presencié en aquel momento.

jueves, 4 de septiembre de 2014

A contar “rotíceros” (The father’s version)

Ilustración: El Gran Susón Aguilera
Aunque no existía una obligación implícita y no estaba estipulado en nuestro contrato nos podía la responsabilidad. No sólo porque en ese momento estuviésemos en plena etapa de producción, no sólo porque nos estuviésemos jugando parte de la temporada del próximo año, no sólo porque de nuestro trabajo dependía el de otros muchos, no sólo porque todo el trabajo de una semana pudiera llegar a perderse en un par de días. Sólo era fin de semana y tocaba guardia. Nos podía la responsabilidad.

Cuando esto pasaba y pasaba a menudo era posible que los días se sucedieran uno tras otro, semana tras semana e incluso puede que mes tras mes. No es que la dedicación fuese absoluta, ni mucho menos, pero un par de horas de sábado y de domingo solían ser de lo más habitual y eran más que suficientes como para tener que adaptar el trabajo a la familia. La realidad era otra, al final siempre acababa siendo la familia la que se adaptaba y poco a poco pasaba a formar parte de ese espíritu de responsabilidad bien llevada.

Fue así como mi hijo Miguel, con cinco años recién cumplidos, pasó a formar parte de mi equipo de Control de Calidad.

viernes, 25 de julio de 2014

Viajes milagrosos (Forin' guan)

Quedaban apenas unos 10 mililitros de benzocaína, el potente anestésico que usábamos para mantener a los peces sedados y así hacer que el consumo de oxígeno bajase. Sólo quedaba medio ranger. Apenas 12 horas de suministro. Estábamos a mitad de camino con destino Madeira y si todo iba bien al menos necesitaríamos unas 20 horas.

Ilustración: Susón Aguilera
Luismi, atónito, miraba el desastre. Por fortuna había salido ileso del percance. El camión volcado en mitad de la carretera cerca de Luarca. Cien mil rodaballos esparcidos por el suelo. La Guardia Civil intentaba componer el tráfico y algunas decenas de personas se agolpaban ante el espectáculo.

1460 peces vivos. Ese era el recuento final de los más de 140.000 que habían empezado el viaje a Canarias. El perito del seguro miraba de arriba abajo al compresor instalado en la parte baja del camión atado con unas fuertes poleas. Miraba el humo que salía, lo olía, parecía que no acabase de creerse que ahí estuviese la causa del desastre.

Las hermanas Ellinikes estaban intentando explicar a su padre, el Sr. Ellinikes, que los peces eran demasiado pequeños, que la idea de llevar más de un millón y medio, aunque supusiese un extraordinario ahorro en el coste de transporte, en realidad, no iba a suponer una gran mejora. Demasiados peces en la misma cesta. 

martes, 8 de julio de 2014

La tortura del fin de semana

Ilustración: Susón Aguilera
Cuando en 1949 Edward A. Murphy Jr. harto de fracasar con sus cohetes dijo aquello “si algo puede salir mal, saldrá mal”, se olvidó de añadir que fuera lo que fuese que sucediese este hecho se produciría, inexorablemente, en fin de semana o víspera de fiesta de guardar. Que iba a suceder, lo sabíamos. No es que tuviésemos una actitud pesimista es que nos habíamos resignado a que pasase y vaya si pasaba. Lo que nunca podíamos ni imaginar era lo que iba a suceder. 

Eran las 17:00 horas del viernes, estábamos recogiendo para marchar a casa y disfrutar de lo que prometía ser un fin de semana tranquilo tras una semana intensa pero muy fructífera. Desde la oficina, Titina nos llamó con urgencia. Acababa de entrar un fax procedente de la Consejería. Malo, nadie en la Consejería trabajaba un viernes por la tarde, a no ser que…

domingo, 15 de junio de 2014

El misterio de Ike’r Jimé’nez

Ilustración: Susón Aguilera
Barcelona. Mercabarna. Muelle de descarga del pescado. 4:45 de la madrugada. Bostezo.

La caja que estaban bajando del camión recién llegado de A Coruña no para quieta. Plaf, plaf, plaf, plafff. ¿Qué es eso? Pregunta uno de los asentadores extrañado ya que el marisco vivo solía descargarse en otro muelle y desde luego aquello no eran coletazos de una langosta. Hasta se alzaba la caja unos centímetros del suelo. “Venga abre”, le dijo su compañero. Sacó la navaja del bolsillo de su pantalón y cortó el precinto. Saltó por los aires la tapa, el plástico interior, una lluvia de trozos de hielo que casi le hirieron en la cara y el primero de uno de los rodaballos de más de cuatro kilos.

domingo, 25 de mayo de 2014

La dorada y el sexo

Ilustración: The Big One Susón Aguilera
Todos tenemos una identidad sexual que viene marcada desde la infancia por diversos factores (algunos dicen que desde la concepción, véase lo de las X e Y) aunque nos sea difícil saber cuáles han sido y qué es lo que ha determinado el sexo que manifestamos y que no siempre tiene por qué ser el que por azar de la genética nos ha correspondido. La Wikipedia que es muy lista, ella sola eh, ya que muchas de las personas que hay detrás no lo son en absoluto, nos dice que el término identidad sexual está compuesto por dos conceptos bien diferenciados: la identidad y la sexualidad. Vamos, de Perogrullo.
Profundicemos. Una cosa es el autoconcepto que cada individuo tiene, es decir lo que sentimos que somos independientemente de lo que seamos y otra muy diferente la identidad, que viene a ser más o menos lo mismo pero explicado de otra manera, pero que es como ser una cosa teniendo conciencia de otra. Está claro, ¿no?

sábado, 10 de mayo de 2014

Pero mira como beben los peces en el río

Ilustración: Susón Aguilera
Recuerdo una noticia aparecida en la prensa salmón, la económica quiero decir, cuando uno de los grandes monstruos de la acuicultura griega pidió a “las partes interesadas que actuaran de buena fe”. Realmente lo que estaba implorando era (en respuesta a la Comisión Griega del Mercado de Capitales que estaba a punto de meterle un puro por falsificación de cuentas) que la comisión se creyese las auditorías que se habían realizado sobre sus activos biológicos, es decir, sobre los peces que decía tener en sus jaulas. Esto no es baladí, se estaban jugando la credibilidad ante sus principales inversionistas (los bancos) y la renegociación de su deuda, en esos momentos realmente asfixiante. El título del artículo era “Buscando los peces en las jaulas”.

La empresa encargada de la realización de la auditoría, de renombre y prestigio, después de lo que se consideró como “un trabajo profesional y serio” (y por el que seguramente cobró un pastón) vino a decir que “en el inventario no se encontraron desviaciones ni pequeñas ni grandes de lo que en los libros había registrado” y que lo que se decía de la empresa era por tanto “un bulo y pura especulación”. Ahí es nada, eso sí que es una auditora “profesional”.

jueves, 24 de abril de 2014

Nada como una madre

Ilustración: Susón Aguilera
-¡Siguienteee…!
-Yo, yo misma, que la señora Petra ya está atendida.
-Buenos días señora Antonia, ¿qué le pongo?
-Buenos días Patro. Ya sabes, lo de siempre, de las de mi hijo.
-Reina, ¿has visto que bacaladillas?
-No, Patro, de esas, de las que hace mi hijo.
-¿Y los jureles, señora Antonia? Mire, que parece que acaban de salir del mar.
-Que no Patro, que quiero de las de mi hijo, que yo no me fio, que yo sé que es lo que él hace y es una maravilla, que lo he visto. ¿Serán frescas, verdad?
-Sí, eso sí reina, frescas sí que son que me llegaron esta misma mañana de Noruega.
-Pero Patro, si mi hijo trabaja en Santander, ¿cómo van a venir las doradas de Noruega?

viernes, 11 de abril de 2014

El síndrome del puto calamar

Ilustración: Susón Aguilera
Despuntaba el alba a doscientas millas de la costa Argentina muy cerca de las Islas Malvinas y justo en el límite de su zona de exclusión económica. En ese mismo instante y bajo una luz intensa y cegadora, unas trescientas embarcaciones “poteras” se encuentran a la espera de lanzar sus artes de pesca. Miles de líneas cargadas con centenares de anzuelos, dispuestos ordenadamente, para la captura de una gran parte de las casi cincuenta mil toneladas de calamar que esperan coger en esta campaña.

Es tan intensa la luz que desprende esta congregación de barcos que, ese punto concreto del océano, se puede distinguir perfectamente desde el satélite que la NASA tiene rondando por la zona. Las malas lenguas dicen que está operativo desde lo de la guerra con Inglaterra, allá por el ochenta y dos. Aunque cada año es lo mismo, llegado el momento, vuelven a enfocar la zona, como si no se fiasen.

domingo, 30 de marzo de 2014

El mejor amigo de Serafín

Ilustración: Susón Aguilera
Dejó caer con suavidad la pierna izquierda sobre el bordillo. El pie se encajó en el hueco exacto que apenas unos segundos antes había sido dejado por su mano izquierda, que ahora se alzaba quedando suspendida en el aire, etérea, unos centímetros más adelante. Se quedó clavado, inmóvil, sin un solo músculo relajado, era pura  tensión, el nivel de adrenalina disparado, la piel erizada. Pasaron unos segundos y la mano izquierda se apoyó sobre el suelo mientras la pierna derecha se levantaba lentamente, suavemente.

El espectáculo ante sus ojos adaptados a la penumbra era tentador, casi no podía contenerse. Su instinto le pedía a gritos lanzarse al agua y atrapar alguna de las apetitosas doradas que nadaban como locas en el tanque. Percibía que su presencia las alteraba y este hecho provocaba que nadasen muy rápido, frenéticas, con un punto de peligrosidad que las hacía inalcanzables, además, eran demasiado grandes para su tamaño. Esta situación se venía repitiendo noche tras noche durante las últimas dos semanas. 

Esa noche iba a ser diferente.

viernes, 14 de marzo de 2014

La dificultad aérea del rodaballo

Ilustración: Susón Aguilera
Cuando una empresa es propiedad de un banco y éste no entiende que los peces no se pueden guardar en cajas acorazadas como el dinero en efectivo, o que aunque computen como asientos contables en un listado de activos requieren de algunos elementos esenciales para su vida, suele ser difícil hacer que ese activo llegue vivo a fin de mes.

El Banco Galego de Aforro había decidido conceder un crédito a la propuesta de negocio que apenas un año antes había presentado un grupo de accionistas de la empresa O Rodaballo Galego. El proyecto era muy atractivo y no era el primero. Varias plantas dedicadas al engorde y venta de rodaballo de crianza ya estaban funcionando con un éxito considerable. Este tipo de negocios eran los que constituían la base principal del mercado de crédito y el BGA no quería quedarse fuera del negocio. Las condiciones de entrada pactadas eran ventajosas y si las cosas iban mal, que todo podría ser, acabaría quedándose con la propiedad del activo, el verdadero valor de la inversión, el estoc de rodaballos.

lunes, 3 de marzo de 2014

Mi primera vez

Ilustración: Susón Aguilera
El Mediterráneo hervía, era mitad de los años noventa y nuevas empresas acuícolas surgían por doquier. Era una locura. Especialmente en Grecia.

Para el departamento de producción, una bendición, ya que casi el cincuenta por ciento se exportaba y nos pedían peces pequeños, de medio a un gramo como mucho. Las condiciones de las costas griegas posibilitaban trabajar con estos tamaños con total tranquilidad. Para el equipo de transporte una verdadera tortura. De promedio más de medio millón por camión y una semana de duración. En el mejor de los casos un noventa por ciento de supervivencia, aunque fueron muchos los casos de mortandades masivas, de camiones totalmente perdidos. Había que mejorar, ya que seguían pidiéndonos alevines y teníamos fama de ser los mejores, tanto en la calidad de lo que producíamos como en la seguridad de nuestros transportes. Resultaba evidente que necesitábamos conocer qué pasaba para proponer soluciones.



domingo, 16 de febrero de 2014

Yo, de eso, no tengo

Ilustración: Susón Aguilera
Junio de 1995 fue especialmente cálido y tormentoso. En la segunda mitad del mes estuvo lloviendo diez días seguidos de forma generalizada en casi toda la península. Fueron lluvias densas, copiosas, de las que saturan la tierra, de las que auguran buenas cosechas. La temperatura media siempre fue superior a los 22ºC, con picos que pasaron de los 33ºC e hizo mucho viento.

Sobre todo en el sur de Portugal.

Nos llamaron muy preocupados. En los últimos dos días se estaban produciendo mortandades masivas de peces en los esteros de la instalación de nuestro amigo. Aunque había una considerable variedad de lotes y tamaños se daba la circunstancia que, principalmente, afectaban a los juveniles que varios meses antes, en mayo, les habíamos llevado. Era cierto que ya había pasado bastante tiempo desde la entrega de los peces, y que con casi total seguridad era muy poco probable que el problema estuviese en el origen, pero…

… siempre habíamos sido muy sensibles a este tipo de solicitudes.

martes, 11 de febrero de 2014

La levadura prodigiosa

Ilustración: Jesús Aguilera
Habíamos conseguido producir más de cinco millones de juveniles de rodaballo, pero, había un problema, todos eran albinos. Que los engordadores se empecinasen en que no servían era pura cabezonería, ¿qué era eso de que el mercado no los quería?  ¿Acaso había alguien que  hubiera visto tal cantidad de rodaballos producidos en un criadero? ¿Qué sabían en Barcelona o Madrid? Pura charlatanería. La verdad es que fuera de cuatro expertos del norte, muy pocos sabían a qué nos dedicábamos.

Sin embargo el Consejo de Administración no pensaba así y puesto que no era así como pensaba teníamos un problema: qué hacer con cinco millones de juveniles de rodaballo de un tamaño que iba desde los cinco hasta casi los doscientos gramos. Evidentemente era imposible pigmentarlos, a los que ya eran grandes, quiero decir, ni siquiera hoy en día lo hemos podido conseguir. Tampoco era una opción el utilizarlos como alimento para otras especies de peces o transformarlos en harinas para piensos de mascotas. Era demasiado el esfuerzo realizado y el valor que tenían, y no era lo más recomendable deshacerse de ellos sin más y empezar de nuevo, no había ninguna garantía que no volviese a suceder lo mismo.

domingo, 2 de febrero de 2014

Una cuestión de pelotas

Ilustración: Susón Aguilera
Zubizarreta, Ferrer, Koeman, Nadal, Bakero, Amor, Guardiola, Eusebio, Laudrup, Beguiristain y Stoichkov, el Dream Team de Cruyff en pleno apogeo en la temporada 92-93. Ganaron la liga con cincuenta y ocho puntos, a uno del Madrid, en la última jornada, la treinta y ocho, con un golazo de Stoichkov allá por el minuto diez a la Real Sociedad, pero sobre todo la ganaron por un Tenerife que arrodilló al Real Madrid en una dolorosísima repetición de lo que había sido el año anterior, cuánto dolor, cuánta decepción. Los cantos de “Tenerife, Tenerife” en el Camp Nou, creo que todavía se rememoran. Núñez lloraba a moco tendido.

Se disputó por primera vez la Liga de Campeones, dejando atrás la Copa de Europa, con un formato algo diferente al actual. El vigente campeón, el Barcelona, no pudo pasar de los octavos cayendo frente al CSKA de Moscú, equipo que representaba a Rusia, aunque curiosamente se había clasificado por ser campeón de la última liga de la URSS. Todo cambiaba muy rápido en Europa.

lunes, 13 de enero de 2014

La infancia de la almeja


Ilustración: Jesús Aguilera

¿Pueden sobrevivir las semillas de almeja y ostra en vuelos comerciales? Aunque no lo parezca, ésta, es una pregunta habitual si nos remontamos a finales de los 80. Éramos muy curiosos, éramos inocentes, tal vez incluso naif. No es una barbaridad, es que era una incógnita real vinculada al general desconocimiento que de casi todo existía, y existía mucho desconocimiento. ¿Tanto como para llevar en el bolsillo unas cuantas semillas de almeja y ostra y observar si podían aguantar los cambios de presión en un vuelo comercial?, pues sí. Ya, seguramente os preguntaréis si es que los aviones de esa época no se encontraban presurizados, pero ¿acaso no hemos dicho que lo desconocíamos casi todo? Además, no había una internet donde consultar y obtener de manera casi inmediata que “la presurización de la cabina se basa en la creación de un ambiente artificial dentro del avión, que se conoce como altitud de cabina, y que viene a simular la presión atmosférica existente a unos 7.000 pies”. ¿Acaso era fácil disponer de un manual de asistencia de vuelo? No, no se nos ocurrió llamar a Iberia o a la escuela de pilotos.

jueves, 9 de enero de 2014

Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante. 

Personas y más personas, hechos, viajes, anécdotas, situaciones diversas y muchos mundos vistos en los más de 20 años que llevo vinculado a la práctica de la acuicultura. He hecho casi de todo, he estado en las trincheras "disparando a ciegas" y en los despachos "disparando con mira telescópica", lo he pasado mal y lo he pasado muy bien, he de decir que me acuerdo mucho más de esto último que de lo anterior, soy mal aprendiz de mis errores, pero soy y siempre he sido un buen alumno y me he empapado muchas veces, literal y simbólicamente, de todo el conocimiento que me ha venido a través del agua.

Me gustaría compartir recuerdos, recuperar amigos y enemigos, que también los hay y ha habido, emociones y pasiones, todas aquellas que los que nos dedicamos a esta profesión, la Acuicultura, no podemos evitar y buscamos con ahínco. Te invito a compartir.