Bienvenido a Historias Acuícolas

Empiezo a olvidar aquellas cosas que en un momento determinado constituyeron un hecho relevante en mi vida, mi memoria ya no es lo que era y no quisiera perder todo lo que se ha ido almacenando en mí en forma de recuerdos. No sé cuánto de lo que recuerdo es real o es ficticio, he olvidado si es una experiencia propia o inventada, si me pasó a mí o si me lo contaron, lo que sí que creo es que es importante.

sábado, 2 de septiembre de 2017

En ocasiones veo muertos

Ilustración: Tamara Yuani, que no sabe si va o viene

-¿Qué te parece?
-Hum… no sé, la verdad es que tiene una pinta rara.
-Sí, su forma de nadar es un poco extraña.
-Ya, yo también lo creo, sin embargo, fíjate… no parece qué…
-Sí, no, no lo creo. Bueno, es como si…
-Exacto, cierto, eso es. Es como si…
-Venga no lo pensemos más, adelante.
-Ya, pero y si…

martes, 8 de agosto de 2017

Gracias, peces, gracias

Ilustración: El que escapó de las sirenas Susón Aguilera

"Gracias, peces, gracias" 
es una colaboración de José García Obrero
para Historias Acuícolas.


Sin las frescas lubinas, con afilado ingenio capturadas,
el hijo de Laertes habría devorado a las vacas del Sol.
Hiperión, en venganza, lo habría despedazado
hasta hacer de su cuerpo un plancton exquisito,
manjar para sirenas, que arrojan a los héroes al Leteo.

Si el delfín caribeño –dos alas gigantescas,
dos velas empujadas por un fiero tornado–
no hubiese sido el guía de las tres carabelas,
Colón sería el nombre del plato más sabroso
que un paladar caníbal pudiera degustar.

Y, si el joven marino –llamémosle Ishmael–            ,
hubiese dado a Queequeg la otra pierna de Ahab,
el arpón del misterio habría atravesado otro lomo
más dócil y el pálpito amoroso de leviatán,
tan blanco, hubiera dado vida al más dulce oleaje.

Sin los peces ilustres o sin peces anónimos,
la historia de este mundo sería un pedregal
tan monocromo y cruel como una fiesta trágica;
un mundo donde el hombre daría buena cuenta,
bostezando aburrido, de su insulsa ración

                                                           de semejantes. 

El autor
José García Obrero nació en Santa Coloma de Gramenet en 1973, aunque reside en Córdoba desde 1997.
 Sus poemas han ido apareciendo, desde 1992, en diversas publicaciones, entre las que destacan: Agua para chocolate,  PDA-Perfil del Aire y Girándula (que también impulsó) o Poesía en Santa Coloma de Gramenet (Paralelo Sur Ediciones).
 Codirigió el ciclo de poesía digital Soledades 2.0 No moderno artificio, dentro del Festival Internacional de Poesía Cosmopoética (2010).
 Es autor de los poemarios Un dios enfrente (La Garúa, 2013), con el que fue finalista del premio Ciudad Alcalá de Henares de Poesía, en 2014; y Mi corazón no es alimento (Ediciones En Huida, 2014). En 2015, la editorial Valparaíso publicó su traducción de  Mal, del poeta catalán Jordi Valls.
 Actualmente forma parte del equipo de redacción de la revista de poesía contemporánea en lenguas peninsulares Caravansari. También colabora con el suplemento literario Cuadernos del Sur, de Diarío Córdoba.

lunes, 3 de julio de 2017

Origami celular

Susón Aguilera

El Sol, la Luna, el Sol, la Luna, el Sol, la Luna, el Sol y…
… a la cuarta Luna se obró el milagro reproductor.
La glándula pineal ya no podía aguantar más. Empezó a segregar melatonina a lo loco, dejándose llevar por esa carga de acervo genético imparable. Un chute hormonal desproporcionado llegó a los diferentes rincones del cerebro. Uno de esos rincones es especial. Allí, en la hipófisis, se procesó la señal de inmediato y las gónadas explotaron.¡Tremendo revolcón!
Cuatro horas después se producía la primera división celular.
Dando comienzo el origami celular que acabará conformando un nuevo ser… un pez.


Nota: Con esta fruslería participamos este año en el concurso INSPIRACIENCIA 2017. Menos es más.

sábado, 17 de junio de 2017

Un soneto líquido

En homenaje a quienes nos han brindado el espacio para presentar nuestro libro y a quienes nos han acompañado. Gracias por compartir con nosotros estos ratos de emoción y cariño.

De natural y sencilla compostura
con algo de naíf en lo intelectual
libre para permitir que cada cuál
juegue a interpretar su lectura.

Proponemos leer el contenido
como si resultara vil y canalla
porque sólo quien otorga y calla
olvida siempre lo que ha vivido.

Asumimos las contrariedades
de que tal vez esto no sea ciencia
pero tampoco son barbaridades.

Y piensa que ante esta tesitura
hay que disfrutar de la evidencia
que al menos queda la acuicultura.







sábado, 6 de mayo de 2017

La reina del mar

Ilustración: Esta ilustración de Susón Aguilera participa en la V edición del Premio Internacional de Ilustración Científica en http://illustraciencia.info/

Millón y medio de huevos translúcidos flotaban en el acuario después de haber sido recolectados por el técnico acuícola responsable de cuidar a los reproductores. Energético y brioso. Lozano de juventud.

Apenas si habían pasado un par de horas desde la fecundación y ya empezaban a verse las primeras divisiones celulares. Sin embargo, de entre los cientos de miles de huevos destacaba una especialmente brillante, que empujaba con fuerza y vehemencia al resto para ascender en la columna de agua y situarse en la superficie.

Fue de las primeras en pasar al tanque de incubación, ansiosa por revolotear dentro del crisol de agua limpia y desinfectada. Dejándose mecer por el suave cosquilleo del aireador de piedra que generaba volutas de vida encapsulada. A veces, se rozaba suavemente contra la malla que impedía que los millones de proyectos, en forma de huevo, se escapasen. El roce le producía una agradable sensación, otro modo de cosquilleo, agradable y placentero, pero sin duda diferente al de las burbujas.

Aunque era suave y delicado, tanto o más que el corion que la protegía, notaba cierto regusto de peligro. Quería y no quería.